Entrevista con Mario Reggiardo de A Tutiplén Records

Entrevista con Mario Reggiardo de A Tutiplén Records

Tutiplén si no me equivoco, comenzó en el 2009. Por algo que leí, entiendo que decidieron formar el sello tras ver una presentación de la banda Laguna Pai, a quienes luego editaron. Sin embargo, tengo entendido que la primera edición que hicieron fue de François Peglau. ¿Cuál fue el disparador para iniciar el sello? ¿Hubo antecedentes o habían incursionado de alguna otra manera en la producción discográfica, o esta fue la primera aventura en ese ámbito?

Mario Reggiardo: Es tal cual lo has dicho. El sello empezó muy espontáneamente. Fui con mi socio Ernest Reátegui, mejor conocido como Nacho Reátegui, a ver una banda. Él me sugirió ir a ver un grupo de reggae –él escuchaba más reggae que yo– de la que le habían avisado que era muy buena. Lo acompañé a un lugar de conciertos pequeños en Lima. Hablamos de un evento de unas 200 personas, pero el lugar estaba reventando de gente. Nos llamó la atención que, siendo una banda de reggae, lograba que la gente bailara y que sus canciones tuvieran mucho gancho. La melodía tenía una influencia pop en el gancho, para que la canción te entrara y se quedara inmediatamente. El concierto fue tan bueno que, al final, nos acercamos a preguntar dónde podíamos comprar el disco, ya que no los conocíamos. Nos dijeron que no tenían un disco. Como la banda era tan buena –no se veía muy amateur el asunto–, les preguntamos cuándo saldría su disco y nos respondieron que no tenían ningún plan ni sabían cómo lanzarlo.

En ese momento, tomándonos un par de cervezas –no fue una cuestión de borrachera, sino de conversación con Nacho– dijimos: '¿Y si le sacamos nosotros el disco?'. Así, en ese bar, decidimos crear el sello. Así fue como empezamos a trabajar con Laguna Pai, aunque su disco no fue el primero, sino el tercero. Con ellos hubo que hacer todo el proceso completo: preproducción, producción, grabación de tomas, mezcla, masterización y diseño. Por eso, hubo otros dos discos que salieron antes.

El primer disco que sacamos fue el de François Peglau. Él es un músico peruano que en ese momento vivía en Inglaterra, pero ya había tenido una trayectoria en los 90 y en la primera década de los 2000s con dos bandas muy reconocidas a nivel peruano e independiente: El Ghetto en los 90 y Los Fucking Sombreros en la primera década de los 2000s. Él, que ya tenía una carrera, se puso a hacer canciones solo en Londres, donde vivía, aprovechando el home studio y los softwares que permitían grabar un disco en una laptop. Conversando con él, surgió la idea: '¿Por qué no te sacamos las canciones en este sello que acabamos de crear?'. Así fue como François Peglau fue el primero. Para responder tu pregunta sobre si estábamos involucrados antes: no como sello, en absoluto. Pero tanto Nacho como yo éramos grandes consumidores de música. No solo éramos coleccionistas de discos, también íbamos a conciertos y festivales de música, comprábamos revistas como Mojo & Cap, Wire, Inrockuptibles. También veíamos muchos videos sobre música. En esa época, se consumían bastante los videos en Blu-ray y DVD. Estábamos muy metidos en la música como consumidores o, si prefieres un término menos comercial, como melómanos. Teníamos muchos amigos en el sector, pero nosotros, directamente, haciendo o produciendo música, cero. Por ese conocimiento que teníamos, decidimos crear el sello, recopilando toda la información que habíamos consumido en los últimos 25 años, desde que éramos adolescentes. Así fue como nos aventuramos a hacer el sello sin haber estado nunca antes de ese lado.

Claro. Me imagino que, dada la forma en que nació el sello y más allá de que ustedes consumían mucha música y tenían conocidos en el medio, la primera etapa fue de mucho aprendizaje.

M: Sin duda, en todos los sentidos. En un sentido más técnico, esto incluyó la diferencia de la grabación de tomas, lo que es una mezcla y lo que es un masterizado. Aprendimos quiénes son los distintos proveedores de servicios, cómo se manda a hacer un disco, cuáles son los diseñadores que saben hacer discos. Por ejemplo, para un vinilo, no puedes simplemente elegir a cualquier diseñador, por más que su obra gráfica sea alucinante. En un vinilo, un centímetro extra en la abertura del empaque, y el vinilo baila y se cae; un centímetro de menos, y el vinilo no entra. Ahí empezamos a conocer todos esos detalles. Fue un aprendizaje, felizmente, rápido. Incluso, el aprendizaje legal, por todo el distinto tratamiento que hay para la música: la diferencia entre el derecho de autor, el derecho moral, el derecho patrimonial de autor, el derecho de instrumentación y la diferencia con los derechos fonográficos. En fin, todo eso lo fuimos aprendiendo en el camino.

Algo que noto desde la fundación, y que tú comentabas, es que tienen intereses bastante abiertos. El disparador del sello terminó siendo Laguna Pai, una banda de reggae. François Peglau viene de otro mundo musical, de otro género. Han editado bandas que son disímiles entre sí, como Cocaína, Las Amigas de Nadie, o el disco de Brayan, Madre Montaña. Es decir, son bastante distintos entre sí y no se enmarcan en un género. Me gustaría preguntarte qué consideran determinante al momento de trabajar con un artista para decidir editar su trabajo. Y, viendo el catálogo que han editado en todos estos años, ¿qué crees que comparten los artistas de A Tutiplén Records?

M: Son dos cosas. La primera es bien simple: que nos guste a los dos. Por un lado, como nuestros gustos son totalmente abiertos, todavía no hemos sacado una banda de salsa, pero si aparece una orquesta de salsa que nos guste, la sacaríamos. No hay ninguna limitación de género: metal, electrónica, reggae, folk; en fin, lo que nos guste. De hecho, eso sí lo teníamos más o menos claro desde el inicio: siempre nos han gustado sellos clásicos, antiguos, tipo Atlantic, Electra, Virgin, Columbia, que no tienen género y sacan de todo. Si buscamos algo en común, buscamos que la banda tenga algún tipo de originalidad, que busque un sonido propio. Eso también es bien subjetivo hasta cierto punto, quizás menos subjetivo que el simple gusto, pero intentamos que tenga algún grado de originalidad. Nos gustan las bandas que buscan tener un sonido propio y no parecerse a algo. Creo que a estas alturas es inevitable parecerse a algo; es muy difícil que tu música aparezca de la nada sin algún referente. Sin embargo, hay grados en qué tanto te pareces o no, qué tanto buscas un sonido propio, una identidad propia. Eso pesa bastante para nosotros. Incluso en el mundo del pop, uno puede buscar un tipo de sonido o identidad que te diferencie del resto. Te diría que esas son las dos cosas. Ambas tienen grados de subjetividad, pero es más o menos lo que guía que saquemos o no a una banda.

Luego, para evaluar aspectos secundarios, como que nos llevemos bien o no: los músicos son muy especiales, cada uno es una historia propia, cada uno requiere un tipo de acuerdo o contrato absolutamente distinto. No tenemos un modelo de contrato estándar; cada músico es un universo distinto con sus propias particularidades. Buscamos empatía, que nos llevemos bien, pues suelen ser relaciones de mediano, y en algunos casos, largo plazo. La parte personal también pesa.

Otro de los intereses tempranos del sello, después de editar artistas que estaban creando música en ese momento, fue la reedición de trabajos. Por ejemplo, en 2013, reeditaron el disco homónimo de El Aire, y en 2015 hicieron el box set recopilatorio esencial de Miki González que tiene sus tres primeros trabajos. Fue un lanzamiento bastante importante para el sello, el primer gran lanzamiento en el sentido de recopilar bastantes discos en una sola edición. Me gustaría preguntarte: ¿cómo surgió el interés por rescatar discos del pasado y cómo ha sido el trabajo con esas reediciones, que es distinto a editar música nueva?

M: Cada reedición tiene su propia historia, sobre todo si hablamos de lo que buscamos reeditar bajo esos dos criterios que te mencioné inicialmente, transversales a todo: música que nos guste y que sea original. Además, las reediciones tienen la carga de que son discos que, usualmente, ya han funcionado, ya sea a nivel independiente o comercial. Vienen con un peso propio, con un reconocimiento crítico, o incluso, en el caso de Miki González, un reconocimiento comercial masivo. Miki en los ochenta, en Perú, fue una estrella. Hasta los noventas fue una de nuestras estrellas a nivel masivo en radio.

Cada una es una historia propia, pero lo que nos gusta es que, en la gran mayoría de las reediciones que hemos hecho, el trabajo ha sido un placer, porque usualmente la banda o el músico se involucra mucho en el proceso. Conscientes del legado que están dejando, se concentran no solo en el sonido, sino en el contenido adicional que puede traer el empaque. Es algo que nosotros cuidamos mucho, sobre todo en la época en que editábamos un montón en CD, aunque ya casi no editamos en este formato en los últimos años. Siempre nos hemos preocupado para que los empaques valgan la pena, para que alguien compre música. En el caso de El Aire, JJ, tristemente fallecido, se involucró muchísimo en ese disco. Desde el mismo masterizado (lo remasterizó Mario Bravo en Argentina, que es un capo), se involucró mucho en el empaque. Estaba muy consciente de que quería que esta reedición fuera el legado que quedara, porque la primera edición fue a mediados de los 90, cuando el Perú todavía estaba saliendo de una economía super golpeada con unos niveles de pobreza enormes que tuvo el Perú en los 80 y buena parte de los 90. Por lo tanto, se involucró mucho tanto en la calidad del disco como del empaque.

Miki González, igualmente, cuidó al detalle todo: los textos, la revisión, la foto. Ese empaque, ese box set que mencionas, debe ser de lo que más orgullosos estamos, porque Miki no había relanzado sus discos en CD, solo había sacado vinilos en los 80. En streaming estaban, por supuesto, nunca dejaron de escucharse los principales hits de Miki en la radio hasta el día de hoy, pero esta fue la entrada de esos discos clásicos peruanos en CD. Fue un box set no solo bonito, sino hermoso, el trabajo del que más orgullosos estábamos. Se agotó rapidísimo. Hasta ahora algunas tiendas nos siguen pidiendo el CD. Tenemos dudas de si reeditar o no algo en CD, pero es uno de los discos que más nos siguen pidiendo las tiendas cuando lo lanzamos. Hasta el día de hoy nos preguntan cuándo reeditaremos ese box set.

Estas primeras preguntas las pensé para enmarcar una primera etapa del sello, que serían los primeros seis años. Después, de 2014 a 2020, viene un segundo periodo. Durante esos años, siguieron editando mucha música; salieron los discos de Moldes y Las Amigas de Nadie, y también continuaron editando a Grita Lobos, por ejemplo. Lo que me interesa es que ya no eran un sello nuevo, estaban entrando en la madurez ¿Cómo describirías ese periodo entre 2014 y 2020 para el sello?

M: Tal cual lo dices, hay bandas, artistas y músicos con los que hacemos varios discos. Los Protones son uno de ellos. Con El Aire llegamos a sacar tres discos. De hecho, otra reedición que hicimos de El Aire es un disco que siento que es una deuda pendiente, no hemos terminado de cumplir la labor de hacerlo conocer: el disco triple de El Aire. Este disco sale inicialmente en el año 2000 en CDR. Podría compararse con el Disco Blanco de The Beatles, pero en El Aire, donde se abren a todos los estilos. Era un disco que estaba perdido, lo conocían unos cuantos críticos. Trabajamos mucho en esa reedición. También con Los Protones, Pipe Villarán, Moldes. Con François Peglau hicimos tres discos.

Siempre hemos estado buscando bandas nuevas, pero ese periodo fue de bastante incertidumbre para el sello porque la venta de CDs empezó a caer. Fue un periodo de fortísima presión financiera. Antes agotábamos las ediciones, pero en ese momento empezamos a quedarnos con un montón de CDs de cada lanzamiento. Aunque ya había surgido el retorno del vinilo, era muy caro, no se hacían vinilos en Perú (ahora hay una fábrica que ayuda mucho a eso), y tampoco se vendía tanto vinilo. Era una época en la que incluso llegamos a hablar de evaluar la posibilidad de que el sello no continuara o de venderlo.

Finalmente, pasamos esa ola porque asumimos o aceptamos que el streaming iba a dominar y que los ingresos vendrían principalmente por un catálogo de streaming, sobre todo en artistas nuevos, porque los artistas nuevos peruanos no venden mucho vinilo. El roster se movería con un porcentaje alto de streaming y algunos vinilos, como nos movemos ahora. Si sacamos CDs, que lo hacemos muy poco, es porque el artista lo quiere y colabora en una especie de coedición o coproducción con el sello, porque le avisamos desde el día uno que esto no se venderá en un número suficiente.

Por un lado, esa etapa que mencionas es una consolidación en términos de prestigio, pero internamente andábamos con la gran duda de qué hacer en ese mundo y en esa industria cambiante donde ya no se vendían CDs, y los vinilos eran todavía algo bastante excepcional.

Pasando a los últimos años y la época presente de A Tutiplén Records, me gustaría hablar de los dos compilados de “Paren Todo” editados en vinilo junto con Disconforme Records, apuntan a la música emergente peruana. Coincidentemente con A Tutiplén Records, son proyectos de distintos géneros musicales; una radiografía de la música nueva en Perú en diferentes géneros, por así decirlo ¿Cómo surgió la idea de hacer esta coedición?

M: Disconformes lo formaron cuatro melómanos y coleccionistas de vinilo. Yo conocía bien a uno de ellos, era amigo mío, y me pidieron una reunión para orientarlos. Me contaron del proyecto, lo que querían hacer, y me hicieron recordar a Nacho y a mí cuando quisimos sacar a Laguna Pai en 2009. Muy metidos como consumidores, muy metidos como melómanos, pero no tenían la más mínima idea de cómo se hace para sacar un disco en vinilo.

Me piden la reunión, les explico todo lo que hay que hacer. Ellos al final terminan invitándonos a unirnos al proyecto. Conversamos para alinearnos con las características del sello. Así, no solo compartimos con ellos el know-how de cómo hacer todo el proceso, sino que además participamos directamente en igualdad de condiciones en la selección de las canciones.

Lo que les pedimos, y por supuesto, estuvimos alineados en eso, es que no queríamos cerrarnos a un solo género. Queríamos buscar originalidad e identidad en la propuesta de cada banda, más allá de que hubiera cosas exitosas a nivel de streaming entre los jóvenes en distintos géneros. Disconformes estuvo de acuerdo, y así fue como sacamos los discos.

El proceso de escoger las canciones es un proceso bien bonito, porque llegamos a un universo grande. Cada uno aportaba, le pedíamos a algunos críticos también sus opiniones, y el proceso de cómo vamos llegando a las 10 canciones finales es un proceso entretenido. Es una de las fuertes vocaciones en el sello. A veces aparecen músicos con todo el disco armado como si nosotros fuésemos distribuidores, y eso es lo que menos nos gusta. No somos vendedores de discos. Tenemos que vender nuestros discos, es inevitable, pero no nos calificamos como vendedores, es lo que menos nos gusta hacer. Nosotros somos apasionados por la música y disfrutamos del proceso de sacar un disco. La parte fea viene a ser la venta. Ese proceso de sacar un disco, de seleccionar la música, hacer el orden de las canciones —es todo un tema, ¿con cuál empiezas, con cuál acabas?—, todo ese proceso es algo que disfrutamos mucho. Y es una parte central de por qué seguimos en esto.

Me gustaría hablar también del presente de Atutiplan Records. Este año, si no me equivoco, hicieron una nueva reedición de Miki González, ¿verdad? También han editado el disco Pinball, un trabajo que reúne a cuatro músicos con amplia trayectoria en la escena musical peruana, también han editado a Fe Baca, que estaba en el compilado de Paren en Todo. Háblanos un poco de esos trabajos y de qué cosas vienen a futuro para el sello.

M: En el caso de Miki, es una re-reedición, porque nosotros ya habíamos editado este disco en vinilo hace unos cinco o seis años, en pandemia. Es el primer disco de Miki González, tal vez el mejor tratado por las críticas en Perú. Hay quienes dicen que es el mejor disco de Perú. No es unánime, son gustos, pero hay algunos críticos que te dicen que ese puede ser el mejor disco peruano. Ese disco, desde que salió en el 86, no había vuelto a salir en Perú hasta que lo reeditamos en 2020, y lo único que hemos hecho ha sido volverlo a reeditar. Es la misma edición que sacamos en 2020, solo que esa se hizo en Alemania, y esta ya se ha hecho en la fábrica peruana, pero con un estampado hecho en Alemania.

En el caso de Pinball, al ser no solo jazz, sino también experimental, lo que queremos ver es cómo le va en streaming. Calculamos que este tipo de cosas seguro tendrá buena recepción crítica, pero una buena recepción crítica no siempre implica buenas ventas. Si esto sigue bien, tal vez saquemos un vinilo de Pinball. Son cuatro músicos peruanos con formación académica que se han juntado y han sacado esta cosa super libre, difícil de clasificar. Sí hay una base es el jazz, pero no hay solo jazz. Para partir de una etiqueta, ese punto de partida sería el jazz. Estamos muy contentos, no habíamos sacado algo así desde hace tiempo, desde "Perú 70" alrededor del año 2016. La recepción está siendo buena, pero recibe un nivel más de críticos o melómanos.

A Fe Baca le hemos sacado el segundo disco, porque ya le habíamos sacado un primer álbum. Lo que sale en “Paren Todo” es algo de ese primer álbum que ya habíamos sacado. El segundo álbum lo sacamos el año pasado, y nos gusta incluso más. Lo que me gusta de Fe es que, consciente de que es mucho más difícil entrar en terrenos más experimentales, deja el lado pop de su primer disco y se mete con harto coraje a algo mucho más libre. Son cosas por momentos ambientales, es un pop mucho más libre, que experimenta más, que arriesga más. Curiosamente tuvo una buena recepción a nivel peruano, ha tenido algunas reseñas interesantes o muy prometedoras afuera, y está tocando en Perú. Creemos que Fe puede seguir creciendo.

Vamos a sacar muy pronto, ya estamos entrando a fase de masterización, lo que sería el segundo álbum de Cinthya Miranda. Cynthia sacó un disco que prácticamente salió de la nada hace dos años, más o menos, y reventó a nivel de crítica. Salió en todos los rankings, figurando entre los tres mejores discos del año, para algunos fue el mejor. Era un pop con mucha personalidad, tanto en letras como en el sonido. Un pop electrónico con algunos sonidos bien nuevos. Cuando a veces es difícil describir algo, es justamente porque está saliendo de los límites y las etiquetas, y eso es Cynthia Miranda. Vamos a sacar un segundo disco. También lo que me gusta es que, teniendo la oportunidad de tirarse un poco más al pop y tal vez ampliar el número de gente que la escucha, o ser más fluida para llegar a más gente, tiene una propuesta híper personal y arriesgada. Este puede ser un disco tal vez más difícil que el primero, pero creemos que ella tiene una personalidad y una estética tan particular que es un disco que la va a romper. De hecho, ya están programadas la salida de los singles y el álbum.