Entrevista con Dinastía Moon

Previo a sus presentaciones por Uruguay y Argentina en el marco de su primera gira latinoamericana, charlamos con Oskar Videla, fundador de Dinastía Moon, a propósito de los orígenes del proyecto y su más reciente disco “Dimensional”

Entrevista con Dinastía Moon

Si no me equivoco ya habías tocado un tiempo en otros proyectos como Club de Surf antes de comenzar con Dinastía Moon; si bien ya en Club de Surf había una inclinación hacia la psicodelia, en Dinastía Moon hay toda otra dimensión de sonido entre lo eléctrico y lo acústico con un claro eje en lo instrumental. ¿Qué te motivó a comenzar el proyecto y cómo se dio el inicio hasta llegar a la alineación y sonido que tienen?

Oskar: Club de Surf era un dúo mucho más garage, intenso y ruidoso, muy influenciado por Ty Segall, Thee Oh Sees y toda esa energía salvaje. Fue una escuela increíble porque ahí aprendí muchos “trucos de magia”: cómo trabajar con pedales, feedback, texturas y construir una experiencia sonora con muy pocos elementos. Tocamos en Colonia y Montevideo el 2016.

Después sentí la curiosidad de ir hacia un lugar completamente distinto. Empecé a incorporar el sitar y a interesarme por músicas de otras partes del mundo, por la repetición, el trance y las melodías largas. Quería salir un poco de la lógica del rock y descubrir qué pasaba cuando la música dejaba de empujar todo el tiempo y empezaba a respirar. Dinastía Moon nació de esa búsqueda. Más que escribir canciones, quería construir lugares donde la gente pudiera entrar por un rato. Lo instrumental también tiene algo muy bonito: no hay una voz diciéndote qué pensar o qué sentir. Cada persona completa el viaje a su manera.

Su primer lanzamiento fue el EP “Live at Coscoroba”. El nombre es una referencia al estudio en que fue grabado, pero no sé si también un guiño a cómo fue grabado. ¿Qué nos puedes comentar sobre la grabación?

O: Coscoroba fue el cierre de una primera etapa de la banda y el comienzo de otra. En esos años pasaron muchas cosas. Uno de los miembros originales terminó preso por cultivar marihuana. Y me afectó mucho en lo personal. En Chile todavía existe una legislación muy restrictiva respecto al cultivo, y siempre me ha parecido el reflejo de una sociedad que, en mi opinión, sigue muy marcada por décadas de miedo y por una mirada extremadamente conservadora. Muchas veces siento que seguimos siendo gobernados por sectores políticos anclados en la herencia del pinochetismo, incapaces de abrirse a discusiones que en muchos otros lugares ya parecen resueltas.

Después de eso me fui a vivir a Cartagena y ese cambio de paisaje transformó completamente el proyecto.Empecé a tocar con amigos de allá, especialmente con Carmelo en batería. Él tiene una conexión muy especial con ese territorio, y esa relación con la naturaleza terminó impregnando también la música. Coscoroba, de hecho, es el nombre de un cisne que habita los humedales de la zona, así que bautizar el EP de esa forma también era una manera de homenajear ese lugar donde la banda encontró una nueva identidad.

El disco se grabó prácticamente en vivo, tocando todos juntos. Queríamos capturar ese instante en que la banda deja de ser cuatro personas y empieza a funcionar como un solo organismo. Esa energía era mucho más importante que cualquier perfección técnica.

Chile ha tenido una larga trayectoria de música psicodélica. ¿Cómo sentís que se alimenta el sonido de Dinastía Moon de esa historia y de las influencias internacionales?

O:Creo que Chile tiene una tradición muy especial para mezclar experimentación con identidad propia. Los Jaivas demostraron hace décadas que se podía dialogar con las raíces latinoamericanas sin dejar de mirar hacia el futuro. Nosotros escuchamos música de todas partes. Nos inspiran la elegancia futurista de Yellow Magic Orchestra, la precisión minimalista de Kraftwerk, el groove y la libertad de BadBadNotGood, las atmósferas cinematográficas de Thievery Corporation, la repetición hipnótica de Can, el rock psicodélico anatolio de Turquía, las guitarras del desierto de Tinariwen y muchísima música tradicional de distintas culturas.

Al final todo termina mezclándose de una manera bastante natural. Nunca pensamos “hagamos una canción que suene a esto”. Más bien dejamos que todas esas influencias conversen entre sí. El resultado termina siendo una música que puede servir para bailar y para meditar al mismo tiempo. Me gusta esa dualidad; que alguien pueda cerrar los ojos y viajar, mientras otra persona esté bailando al lado.

El año pasado lanzaron su LP debut “Dimensional” (que salió en CD a través de Algo Records y en vinilo con Necio Records), un disco que expande en muchas maneras su exploración sonora de la psicodelia instrumental. ¿Cómo fue el proceso de composición y grabación de los temas y cómo se dio la conexión con los sellos que lo editaron en físico?

O: Casi todas las composiciones nacen de pequeñas ragas o melodías que voy desarrollando en el sitar. Las grabo en el teléfono y las llevo al ensayo como una especie de semilla. Ahí empieza el verdadero proceso. Las tocamos durante horas, aparecen nuevas partes, otras desaparecen, cambiamos estructuras y cada integrante empieza a aportar ideas hasta que la música deja de pertenecerle a una sola persona. Es un proceso muy colectivo y bastante intuitivo.

Dimensional se fue construyendo así, lentamente. Cuando entramos a grabar con Felipe Ruz en Estudio Coscoroba ya conocíamos muy bien las canciones, pero igualmente dejamos espacio para la improvisación y para que ocurrieran accidentes felices. Creo que esa mezcla entre planificación y libertad es una parte importante del sonido del disco. La conexión con Algo Records en Chile y Necio Records en Perú también se dio de forma muy natural. Ambos sellos entendieron desde el principio la propuesta y compartían la idea de que Dimensional merecía existir no sólo como un álbum digital, sino también como un objeto físico, en CD y vinilo.

Están por comenzar su primera gira latinoamericana, tocando por Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Argentina. ¿Cómo se dio este tour y qué están preparando para estos shows en vivo?

Es una gira que llevábamos imaginando hace varios años. Después de recorrer bastante Chile empezamos a generar vínculos con sellos, productores, festivales y bandas de distintos países, y poco a poco esas conversaciones se fueron transformando en fechas reales. Para nosotros no se trata sólo de ir a tocar. América Latina tiene escenas psicodélicas muy vivas que muchas veces funcionan completamente al margen de la industria. Nos interesa conocerlas, intercambiar ideas, hacer amigos y fortalecer una red de músicos independientes que comparten una manera similar de entender la música.

En vivo estamos preparando un show que parte desde Dimensional, pero que nunca se queda exactamente ahí. Dejamos mucho espacio para la improvisación, porque creemos que ese riesgo mantiene la música viva. Ningún concierto es igual al anterior y eso hace que cada presentación sea irrepetible. Al final, tocar en vivo es casi una ceremonia: nosotros proponemos el viaje, pero es el público el que termina definiendo hacia dónde va.