Retrospectiva de la carrera de Gris Castigado
Q: Acaban de lanzar su disco debut oficial, que aparece 10 años después de sus primeros lanzamientos, Cementerio Lunar y Mente Subterránea. Lo primero que me gustaría preguntarles es cómo ven hoy esos dos primeros lanzamientos en retrospectiva.
Nicolás: Desde distintos puntos de vista, se puede hablar del sentido compositivo y de cómo quedó el sonido de esa grabación. En cuanto a la composición, lo veo como un buen inicio de proyecto. Encuentro que son temas potentes que enmarcan el resultado de lo que se ve ahora en el disco Trans Dios. Es una especie de prólogo de lo que se venía, más inocente, más experimental, pero con coherencia con lo último que se hizo.
En cuanto al sonido, creo que también marcó un estilo por el peso de los primeros discos. Cementerio Lunar quedó bien saturado; al principio me chocaba un poco, pero con el tiempo me fui encariñando. Si bien puede ser molesto, incluso a la hora de querer difundir esta música –ya que uno siempre piensa en algo más limpio, más agradable, más pop para llegar a más personas–, el hecho de haberlo hecho como nosotros queríamos, más ruidoso, marcó un buen inicio. Cementerio Lunar es un buen disco. Y en Mente Subterránea tuvimos la oportunidad de hacerlo en un estudio profesional, y el sonido quedó bastante más pulido y definido en su resultado final.
Antonia: Continuando lo que dice Nico, este disco viene a sintetizar esos años de trabajo con Cementerio Lunar y Mente Subterránea. Desde el aspecto del sonido, era algo que inconscientemente estábamos buscando; nunca fue una decisión consciente. No recuerdo haber conversado sobre tocar las guitarras como si jugáramos con un sintetizador de noise. Hoy, escuchando las canciones, hay muchas guitarras que suenan a ruidos; a veces ni siquiera parecían un acorde bonito, era más una sensación sonora bulliciosa.
Creo que, al final, fue un trabajo relacionado no solo con el sonido, sino también con una estética que se refleja visualmente en el disco y en el trabajo visual. Nico y yo trabajamos mucho tiempo a partir del dibujo, pero este disco se desarrolla por medio de un collage mezclado con dibujo y pintura, y muchos temas se ven reflejados ahí. Las letras hablan de esta sensación apocalíptica del mundo, pero siempre desde un lado de disfrutar el caos, no sintiéndonos mal por él, sino simplemente sobreviviendo en medio de un mundo que creímos se destruiría.
¿Qué sienten cambió desde esos años hasta el presente con Trans Dios? Obviamente, se mantiene esa semilla del inicio, pero hubo una maduración musical. Cementerio Lunar es un EP bastante largo, pero este nuevo disco es lo que ustedes definen como su LP debut. ¿Hay en ello algo semántico, o es para marcar un punto importante en la historia de la banda?
N: No fue intencional. Partimos con un EP porque eran los temas que teníamos en el momento. No fue una decisión de "vamos a sacar un EP y después un single", sino por circunstancias externas. Al principio, se nos dio la oportunidad de grabar en el estudio de Algo Records. Teníamos siete temas, y con esos siete temas entramos al estudio con Horacio, quien recién había entrado a la banda, con ganas de grabar y seguir adelante.
Lo de Mente Subterránea también fue circunstancial, porque esa grabación fue por un concurso que ganamos, el Converse Rubber Tracks, que nos ofrecía esa grabación. Teníamos esos tres temas, y los grabamos en el estudio Lautaro con Pablo Giadach, y quedó súper bueno. A veces pienso que Cementerio Lunar y Mente Subterránea podrían haber sido un único EP, pero por estas circunstancias se fragmentó y se convirtió en un EP y un Maxi Single. Pero creo que esos dos álbumes se marcan bien juntos.
A: Ha sido circunstancial, una mezcla de suerte y buenos amigos. El primer disco, Cementerio Lunar, fue en gran parte la acción solidaria y creativa de Horacio de lanzarlo. Él tenía los contactos, teníamos las canciones y las grabamos. Después vino el Rubber Tracks, que fue algo muy sorpresivo. Justo teníamos esas canciones, y la banda ya había evolucionado. Siento que las canciones son diferentes; el Maxi Single (Mente Subterránea) quizás se acerca un poco más a lo que vamos a lanzar ahora. Pareciera estar pensado, pero en realidad fue una mezcla de eventos de suerte, conexión y buenos amigos, una colectividad. Nos dejamos llevar por la corriente.
¿Ese proceso tiene que ver con el trayecto de Trans Dios? Si no me equivoco, grabaron el disco en 2018 y pasaron varios años hasta su lanzamiento este año. En los años anteriores lanzaron algunos singles, pero hubo un proceso en el medio. ¿Por qué sucedió esto? ¿Ayudó a madurar y consolidar el trabajo?
N: Pasaron varias cosas. El trabajo de un disco siempre es largo. Se grabó en 2018 y se mezcló durante todo 2019. Luego, revisamos la mezcla, y nos costó decidir cuáles nos gustaban, lo que nos hizo evolucionar. Después llegó la pandemia. Me fui al sur, nos distendimos un poco y dejamos el disco "criogenizando", como nos gusta decir en la banda, para sacarlo a la luz en el momento indicado. También, por el mastering; fue difícil encontrar dónde y con quién masterizarlo. Entre tantas tomas de decisiones, el tiempo se nos fue alargando.
A: Por otro lado, nos hemos aferrado a la mitología de Gris Castigado y de alguna forma queremos que favorezca la promoción del disco. Pensamos que era un tiempo que necesitaba estar en la nave, hasta llegar a un lugar donde encontrar la medicina para despertar de su letargo, de una enfermedad que en su tiempo no tenía cura. Ahí también nace nuestra motivación y la justificación de todo este tiempo.
En el LP Trans Dios, así como en sus lanzamientos anteriores, se observa una fuerte influencia temática de lo apocalíptico, lo monstruoso, lo fantástico y la ciencia ficción. ¿Por qué les atraen estos temas y qué relación establecen entre ellos y la realidad?
N: Creo que sin pensarlo, empezamos a hacer un collage de canciones con los temas que nos atraen. Los encontramos interesantes, bizarros, o simplemente necesarios de mantener en la mente porque están latentes. Por ejemplo, el atrapamiento en la ciudad, el sistema que nos tiene controlados o codificados: a todos nos tiene en una especie de archivo. Estamos todos archivados y, sin embargo, seguimos viviendo ahí, estamos adentro, un poco hastiados, y tenemos la necesidad de expresarlo de alguna manera. Mezclarlo con ciencia ficción lo hace más interesante, atractivo y entretenido. Además, creemos que la ciencia ficción también es realidad. Como dicen, “la realidad incluso supera la ficción”. Así, van saliendo ideas por lo espacial, lo cósmico, mezclado con la realidad que tenemos enfrente. Es un poco para adornar todo esto y sentir que la vida puede ser entretenida, que no todo es control ni miedo, sino que el miedo también se puede usar para ver otras cosas.
A: Pienso que también es una cuestión generacional. Nico y yo, con los cabros, somos todos millennials; yo soy la más joven, ellos son “old millennials”. En los 90, pasada la dictadura en Chile, estaban muy de moda las revistas OVNI. Esto se criticaba como una forma de ocultar información relevante a través del entretenimiento, pero quedó en nuestro inconsciente y nos formó, como todo ese imaginario que se desarrolló durante nuestra adolescencia. Pienso que viene de eso, como una especie de nostalgia. Por otro lado, me parece fuerte que en algún momento todo esto estaba enmarcado en la ficción, y ahora, con el disco saliendo en 2026 —un año que suena como de Blade Runner—, no puedo creer vivir en este año y que la inteligencia artificial sea algo super normal. Me parece muy adecuado; la pesadilla se hizo realidad, y este disco será la música de fondo de nuestra realidad actual, mediada por estas tecnologías.
Comenzaron a tocar en 2012. Llevan bastantes años y el proyecto ha pasado por diferentes etapas. El disco que están por lanzar, como mencionan, tuvo un largo proceso hasta materializarse. Mi pregunta es: ¿por qué persistir o qué los lleva a seguir haciendo música, tomando en cuenta todo lo que pasa en el mundo y las cuestiones estructurales que nos rodean? ¿Qué los impulsa como proyecto a persistir en el tiempo?
A: Pienso que en parte es por supervivencia. Para mí, hacer música, generar colectividad y darse la libertad de imaginar, es algo que ahora veo super coartado con la inteligencia artificial. La IA es una herramienta de doble filo: nos puede entregar mucho, pero también nos puede coartar la posibilidad de imaginar, equivocarnos, buscar, tropezarnos. Siento que, de cierta forma, es lo que me hace dejar de sentirme atrapada en esta realidad. El otro día, recuerdo que hablaba con Nico y nos reímos porque las letras de las canciones son terribles y todas hablan de una desolación tremenda, pero aun así, nos sigue pareciendo chistoso hablar de eso, porque creo que es una especie de tubo de escape. Siento que es parte de la lucha personal también.
N: El sistema quiere que trabajes, que todo sea igual, que no se cuestione nada, que no haya identidad propia, que todos piensen igual, como el Gran Hermano. Y tener una banda es todo lo contrario; es decir: "no, yo tengo algo que decir, algo distinto". Es un espacio de libertad para crear tu realidad y llevar adelante tu propia causa. Creo que sin una banda yo no sé qué haría con mi vida; es lo que elegí. Creo que mis compañeros de banda y todos quienes tienen banda lo eligieron porque es un acto poético. Si bien no puedes decir que es tu trabajo —no sé si mucha gente lo considera un trabajo o si reciben remuneraciones que les permitan decir: "sí, yo vivo de esto"—, creo que la mayoría lo hace como un acto poético y para llevar adelante una causa propia. Eso es algo difícil de tener hoy en día; la mayoría de las causas son externas o sociales, o te las imponen. Pero una causa propia es difícil de definir y de tener, y creo que tener una banda es una de ellas.
A: Sí, a mí me pasa que ahora, personalmente, encuentro que se le da mucha importancia al aspecto más individualista de la vida. Es como: "Tengo otro trabajo y por eso me compro sushi, por eso trabajo y por eso...". Todo se manifiesta al final en trabajo y en dinero, en metas personales que, si bien obviamente existen, creo que en gran parte nos hemos estado quedando muy solos. También en las redes sociales, está esta obligación extremista, como la televisión que ahora son las pantallas, de que aparte de la vida normal, en internet tenemos que ser el doble: más felices, más autocomplacientes. Siento que tener una banda también es un trabajo grupal que permite poder unir fuerzas para generar algo social, que es algo que también se está perdiendo.
¿Qué planes tienen para el proyecto a futuro, ahora que sale este LP?
N: Idealmente, queremos salir de gira nacional e internacional. También queremos grabar un videoclip para acompañar este lanzamiento, ya que tenemos pocos. Además, tenemos pensado invitar a una banda argentina que creemos que puede encajar bien con Gris Castigado: Mujercitas Terror. Hemos estado en conversaciones con ellos, pero todavía no se han dado las circunstancias para poder traerlos. Una vez lanzado el disco, esperamos poder invitarlos y tocar con ellos acá, en algún lugar grande, y hacer un gran evento, ya que nunca han venido a Chile. Eso será muy interesante.
A: Esto marcará el cierre de este disco con una cierta sonoridad, por lo que vendría otro periodo de composiciones, lo cual será interesante. Tenemos nueva formación, y esto ha sido refrescante. Nunca hemos viajado con esta nueva agrupación. La promoción del disco no solo se quedará aquí, también sería interesante llevarlo a regiones, por ejemplo. Así podremos movilizar no solamente a la banda, sino también los discos y todos los registros que saquemos. Eso es lo interesante que viene con el disco: una manera de impulsarnos hacia adelante con la fuerza de este lanzamiento.