Entrevista: Aurora Central Records

Entrevista: Aurora Central Records

Si no me equivoco, el sello comienza en el 2019 con el primer compilado que lanzaron, el compilado “Panoramas”, pero más allá de eso, ¿cuáles fueron los antecedentes o lo que te motivó a fundar el proyecto?

José Moreno: El sello comenzó en 2018. Los primeros trabajos fueron en 2017. Comencé el sello porque un amigo mío, con el que vivía en ese entonces en la universidad, quería poner una promotora de bandas aquí en Monterrey. Quería crear una agencia para traer bandas independientes de México a Monterrey, para que tocaran y se abriera un poco más la configuración de la escena. En ese momento específico, casi no venían bandas a Monterrey a tocar, era más que nada un montón de bandas locales, lo cual no es problema, pero cualquier escena independiente se beneficia de tener conexiones con otras bandas y con otras escenas culturales. Él me dijo que quería hacer eso, y yo le sugerí, sin mucho preámbulo, que deberíamos hacer merch para las bandas, ya sea camisas o algo similar. Una de las ideas que se me ocurrió fue hacer un cassette.

El inicio fue literalmente eso: empezar a producir en formato físico mucha música que nos gustaba, y que yo sentía que si se mantenía solo en el mundo digital, moriría digitalmente. Por muy bueno que sea un disco digital, su vida útil es de unos 3 a 6 meses. Quizás a fin de año la gente lo recuerde, pero no tiene la vida orgánica de los discos físicos que perduran. Yo toda mi vida he coleccionado discos desde niño, cuando no valían nada. Comenzó como una voluntad de apoyar bandas locales, de México, de América Latina, y luego se expandió a proyectos de todo el mundo. Hemos trabajado con una gran variedad de géneros musicales. Nuestro objetivo era traer al mundo físico discos que solo habían salido en digital, y también que la música nueva pudiera salir en formato físico para que el artista sintiera un apoyo genuino.

Comentabas que hubo lanzamientos previos al compilado “Panoramas”, que ahora entiendo que fue en parte un resultado de esa búsqueda por generar actividades, traer bandas a Monterrey y generar conexiones. ¿Qué nos puedes comentar de esos primeros lanzamientos?

JM: Hay unos 14 títulos. Comenzamos con otro nombre, Arista —obviamente, existe un sello discográfico gigante con ese nombre, y no lo recordábamos en ese momento—. Sacamos algunos releases con ese nombre y también empezamos a maquilar a bandas.

Soy ingeniero en audio, originario de El Salvador. En 2013 vine a México a estudiar ingeniería en audio. Hacia el final de mi carrera, que duró cinco años, se me ocurrió esto. En la universidad sentía que me enseñaban mucho tecnicismo, cosas importantes, pero la pregunta más grande para mí era: “Ok, la canción ya está hecha, ¿ahora qué?”. Esa no me la querían responder en mi carrera, y me preocupó mucho. Es como estudiar para ser chef: puedes saber la mejor receta del mundo y hornearla donde sea, pero ¿dónde la vendes? ¿Quién te la va a comprar? Siento que no te lo dicen. Te dicen que para eso tienes que hacer una maestría sobre negocios y cómo funciona esto. Es buenísimo, pero yo ya llevaba cinco años estudiando y necesitaba auto-responderme esa pregunta. Así que, como parte de eso, empezamos a maquilar casetes a otros grupos y proyectos.

A una chica llamada Kim Bauer le maquilamos dos cosas y luego le sacamos dos más; todavía dicen 'AP' (Arista Press) en lugar de 'Aurora Central'. No tengo todos porque en ese entonces, cuando los producíamos por veces me tocaba venderlos y por necesidad vendíamos todo. Si me quedaba algo, era solo la portada.

Así, de los primeros trabajos que hicimos, reinvertimos lo ganado. Literalmente así comenzó el sello y así sigue siendo: lo primero que sacamos, cuando alguien nos pidió maquilar casetes, lo reinvertimos. Hicimos 25 casetes para Kim Bauer, luego 50 para Entre Desiertos, y de lo que ganamos, invertimos en dos o tres releases más. Fue un crecimiento completamente orgánico. La única inversión que se ha hecho hasta ahora fue esa. Empezamos extremadamente lento; quizás por eso los primeros dos o tres años el sello era más como algo que hacía mientras buscaba otras cosas y aún no se concretaba completamente como yo quería. Pero esa lentitud me ayudó a dar buenos pasos.

Por 2017-2018, aunque suene ya un poco antiguo, la gente todavía tenía la mentalidad del CD, que podía “matar” rápidamente a un sello independiente. La mayoría quería maquilar 100 o 300 CDs de golpe. El problema es que invertías todo tu dinero. Mi idea era: ¿por qué no hacemos 50, los vendemos, y con eso reinvertimos en otros 50 de otro casete? Prefería sacar cuatro proyectos diferentes a sacar 200 del mismo. Todavía mantengo esa idea: no importa la banda o el proyecto, casi siempre sacamos los mismos números: 300-350 copias cuando son vinilos, y entre 50 y 100 cuando son casetes. Prefiero que se vendan todas y poder invertir en otra banda, por más que sepa que se van a vender (y hemos tenido títulos que se vendieron inmediatamente), prefiero mil veces que se vendan todos y que en un año los pueda volver a sacar si la banda quiere. Que tenga vida otra vez ese proyecto, en lugar de tener un montón de cajas aquí en casa que no se han vendido. Eso fue, en esencia, un poco el inicio estructural de cómo empezó a funcionar.

Hay algo lanzamiento del sello del que me gustaría nos comentaras: el compilado de música electroacústica mexicana. Este disco, una compilación de 1984, rescata un trabajo que estaba algo perdido o poco accesible. ¿Cómo fue el proceso de producción y rescate de este disco?

JM: Durante la pandemia, después de la enorme depresión que me dio, acababa de cumplir 25 años y dije: "Mi sueño de estar tocando música, porque también soy músico, tiene que parar". Así, surgió la idea de dedicarme 100% al label. Sacamos el disco de Mabel Frati, "Pies sobre la tierra", y eso me dio un impulso para seguir adelante. Fue el primer vinilo con el que me dije: "Si no me esfuerzo, si no mando mil correos a mil tiendas, solo tres me dirán que quieren el material". Literalmente, la mayoría de las veces de 20 tiendas a las que escribo, una o dos me responden que sí. Pero esas dos son todo lo que necesitaba.

Durante la pandemia, me entró esta nostalgia por empezar a coleccionar música de mi país, de aquí de México. Tenía una lista, hecha años atrás, de material que me llamaba mucho la atención y que quería conseguir original. El compilado de música electroacústica mexicana es el primer compilado de este tipo en México, como mencionaste, de 1984. Hay otros casos documentados de música electroacústica en México, algunos de finales o mediados de los 70 que no fueron hechos por un mexicano, sino por un escritor que creó misas con elementos electroacústicos, pero no son obras electroacústicas puras. También hay uno de Manuel Enríquez con elementos electroacústicos, pero tampoco es una obra completamente electroacústica.

Conseguí la pieza original. Tuve una suerte enorme. La portada es un fólder completamente serigrafiado. Es un objeto que Vicente Rojo Padre, un arquitecto y artista muy reconocido, les regaló a Antonio Russek y Ángel Cosmos comenzaron esta serie llamada "Colección Hispanomexicana de Música Contemporánea". Este era el número tres. Este fue el primero y el único que Antonio Russek, el gestor principal de la colección y el ingeniero que hacía todas las masterizaciones, sacó en su propio sello

Me pregunté: "¿Cómo puedo hacer para volver a sacar esto?". Pasaron como seis meses. Para ese entonces ya había sacado el disco de Mabel Frati, y en una de sus piezas toca Concepción Huerta. Ya había sacado uno o dos cassettes de Concepción muy increíbles. Ella estaba justo recibiendo clases y haciendo entrevistas con Antonio Russek y así se dio el contacto. Le propuse lo del disco. La verdad es que le sorprendió mucho, porque, para empezar, a él no le gustaba el formato vinil. Es una persona extremadamente audiófila, y muchas de sus piezas están compuestas para 5.1, atmos/estéreo. Estas piezas, sin embargo, se pueden decir que están compuestas para estéreo, porque al escucharlas, sentado o con audífonos, es algo muy bonito. Si tienes un buen sistema de audio, sonará increíble; incluso con un sistema moderado o en la computadora suena increíble.

Le sorprendió un poco que quisiera hacer eso, y me tardé casi año y medio o dos años en poder sacar el disco. Fue una reedición de la cinta análoga original. Trabajé con Pablo Dodero traduciendo todas las biografías y haciendo el máster. El arte de la reedición lo recreé al 100% de la portada original. También lo tradujimos al inglés y actualizamos las biografías. La idea era sacarlo lo más parecido al original, pero en este caso, al tener que incluirlo en español e inglés, el espacio era importante. Tuvimos que contactar a la hija de Mario Lavista para que nos diera permiso de usar el ensayo de su papá, que viene al principio. Fue un gran trabajo. Nosotros siempre trabajamos cien por ciento con los artistas directamente, y eso toma tiempo. Es una labor de mucha paciencia.

Algo también determinante para este disco fue una charla que tuve con Luis; cuando hablé con él le propuse editar una misa de Jacqueline Nova a quien había conocido a través del disco que él editó de ella : “Creación de la tierra: Ecos palpitantes de Jacqueline Nova (1964-1974)” Él me dijo: "José, me encantaría, pero por qué estás buscando aquí y nadie está haciendo nada allá”. No fue un regaño, pero esas palabras me marcaron. Me dije: "Es cierto, ¿cómo es posible que yo esté tan enfocado en algo que no tiene sentido que trabaje ahorita, cuando hay tanto material aquí en México que no tiene un espacio? Necesito volver a centrarme y sacar cosas de aquí de México".

Así, empezamos a trabajar en “Música Electroacústica Mexicana“. El proyecto tardó casi dos años en salir, y oficialmente salió en septiembre. La verdad es que lo recibieron muy bien aquí en América Latina. Le gustó a muchas personas y me ha abierto puertas. Este es el primer disco de una serie de música contemporánea experimental en el que estamos trabajando.

Algo que me llama la atención de lo que comentaste, a raíz del proceso de reeditar el compilado de música electroacústica, es si la conversación con Luis Alvarado te influyó para indagar en el presente. Has tenido muchos lanzamientos de bandas relativamente nuevas, por ejemplo, los dos vinilos de Unperro andaluz, o los también trabajos de Concepción Huerta, entre otros. Son obras más contemporáneas que siguen la línea inicial e indagan en la música del presente, buscando darles un lugar dentro del ecosistema musical.

JM: El primer disco que saqué después de mi plática con Luis fue de Steve Roden, un artista de California. Durante el proceso, lamentablemente, Steve falleció. Fue una experiencia completamente nueva, pues desde el principio había hablado con su esposa, ahora su viuda, una persona muy bonita e increíble. Me alegra que Steve supiera de mi intención de sacar el disco, aunque ya estaba muy enfermo. Este fue uno de los primeros discos que escuchaba mucho en la universidad, lo ponía cuando estudiaba. Soy ingeniero, y a veces necesitaba algo mínimo; no hay música más minimalista que este álbum llamado Lower Case Music.

También había trabajado con Mabe Fratti, quien es increíble. Llevamos tres discos: uno en cassette y dos en vinilo, uno colaborativo y otro solista. Te cuento rápido sobre el primer disco: creo que fue en 2019, alguien había puesto una canción en Facebook. La próxima vez que me encontré con el disco ya estaba en Bandcamp. Entré y vi que cinco o seis personas habían comprado el disco digitalmente. Lo escuché fácilmente tres o cuatro veces hasta que me pidió comprarlo Bandcamp, y lo compré digitalmente. Le mandé un mensaje directo a la página. Pensé que contestaría ella, pero respondió Hole Records. Son muy buena gente, les dije: "Quiero sacar este disco en vinilo". Me contestaron que no lo habían pensado, pero que le diéramos, así que pusimos dinero entre los dos y lo sacamos.

La próxima vez que lo re-edité sí lo hice yo solo. A partir de eso, conozco a Concepción y le saco unos cassettes. Todo tiene una correlación. El año pasado, el disco de Steve Roden, The Forms of Paper, lo empezamos a trabajar a finales de 2023 o principios de 2024, pero no salió hasta principios del año pasado. A veces, uno tiene toda la intención del mundo, pero también necesita ahorrar un poco más, tener un poco más de fondos. El año pasado se juntaron muchos de esos discos.

Ese fue el primero, le siguió Diles Que No Me Maten, una increíble banda de Ciudad de México. Cuando los contacté, aún no habían anunciado su tercer disco. Me dijeron que lo anunciarían pronto, así que decidimos hablar sobre su segundo disco, el que yo quería sacar. Sacamos ese disco. Sacamos Polar Dream, de una banda de Guadalajara donde toca Lori Goldston, quien tocó chelo en El Unplugged de Nirvana. Con ella tengo un disco pendiente. Después empezamos a planear el otro disco donde tocan Mabe Fratti y Concepción Huerta. Es de una banda de Ciudad de México y Guadalajara llamada La Kriego, un dúo de guitarra experimental. Es un disco muy hermoso, Mabe toca el chelo y canta, y Concepción Huerta procesa todo el material, haciendo intervenciones muy bonitas. Entonces, empezó a haber un ritmo de querer sacar más cosas.
A finales del año pasado, aquí en Monterrey, un amigo me dijo: "Acompáñame a ver un show". No sabía quién iba a tocar. Llegamos al venue y empezó la primera banda. Dije: "Esto no es mucho para mí, pero está interesante". Y de la nada, ya me iba a ir, y mi amigo me dijo: "No, queremos ver la última banda", que era Unperro Andaluz. La primera palabra que dijeron antes de tocar una nota, yo ya estaba como: "Me encanta, ¿qué es esto?". Los vi atrás vendiendo unas camisas y unos CDs que ellos mismos habían autoeditado. Recuerdo que un amigo les preguntó si tenían vinilos, y respondieron que no.

Empezó el show y me impactó. El saxofonista lloraba cada nota, los instrumentos sonaban increíbles. No los conocía en ese momento, nunca los había escuchado. Termina el show y voy con Yael, el cantante. Me presenté y le dije: "Escuché a un amigo que les preguntó por vinilos". Me respondió que ya les habían ofrecido, pero que no se habían animado. Les dije: "Saquémoslo, yosaco los dos". Creo que fue un sábado, para el lunes ya estábamos hablando, y me dijo: "Ok, pero tienen que ser los dos discos". Dije: "Va, démosle". Así empezó. Sacamos su material más nuevo, Tragaperras, y su otro disco, Peek, que creo que la gente conoce un poco más. Amo los dos. Todas las versiones en vivo me fascinaron. “Tragaperras” es un poco más caótico, que va más con lo que me gusta. Me encantó el arte, me encantaron ellos como personas. Yael es muy sincero, muy buena gente. Nunca he trabajado con un artista que no me caiga bien. Se les notaba en la cara que era algo que les encantaba hacer y que quieren seguir haciendo.

Como label, he sacado muchos géneros musicales, pero mi criterio principal es que la música me guste y que la gente encuentre correlación. Quiero que las personas que escucharon estos discos de Unperro Andaluz digan: "¿Qué es este otro disco con unas franjas raras? ¿A qué suena?". Que encuentren correlaciones y diferencias, porque no creo que un disco se parezca realmente a otro, y eso es bueno; no busco replicar el mismo sonido. Por ejemplo, la primera persona que compró el disco de Mabe con Concepción en Bandcamp fue Thurston Moore de Sonic Youth. Él me compra bastantes cosas de Concepción.

Ahora ya tenemos los próximos dos discos que vamos a sacar y otros dos después de esos, y otros dos. Mínimo este año sacaremos entre seis y ocho discos. Siento una alegría muy grande porque la gente está cada vez más interesada en apoyar a las bandas y a los sellos. No soy una persona celosa, me encanta. Quiero que la gente siempre salga con el mensaje de que bueno que existen este tipo de aportaciones a las bandas. Quiero que existan más sellos independientes, que haya más bandas que quieran sacar su propia música. Nunca les he cobrado a ninguna banda por sacar ningún material. La idea es 100% apoyarles a hacer estas cosas. No les pido nada, solo agradecimiento por permitirme sacar el material de forma física y ayudarlos a que se muevan.

Me gustaría preguntarte dos cosas que nos ayudan a orientarnos sobre el pasado, presente y futuro de Aurora Central Records. Por un lado, mencionaste sobre los lanzamientos próximos, me gustaría que habláramos de eso. Pero también, al inicio de nuestra charla, comentaste sobre la escena en Monterrey, la necesidad de que más bandas llegaran. En ese sentido, ¿cómo sentís que ha cambiado en estos años de actividad del sello, las conexiones entre, por ejemplo, Ciudad de México y Monterrey? Y también, ¿qué importancia tienen las interconexiones con otros sellos, como lo que comentabas con Hole Records, o lo que hicieron con Las Dunas, el sello de Alejandro Elizondo, con quienes sacaron un disco en diciembre?

JM: Primero, sobre las interconexiones, me da mucha alegría escuchar que otra gente esté sacando música. Sé que me enfoco quizás en un nicho musical, como la música experimental, ya sea rock, pop, clásica contemporánea o electroacústica. Son nichos hermosos que a la gente realmente le gusta apoyar. Te puedo decir que, de la gente que me compra merch, al menos el 60-70% me vuelve a comprar. Tengo gente que ha comprado todo lo que he sacado. Se vuelve una comunidad muy activa.

Conocí a Alejandro Elizondo (Chivo) de Los Mundos, creo que en 2018 o 2019, antes de la pandemia. Me acerqué porque quería sacar su primer disco, Los Mundos. Fue el primero que les dije que sacáramos, y con él comenzó algo muy interesante: sacar vinilos en cantidad limitada. De este solo hicimos 100 copias. Durante la pandemia, Chivo empezó a trabajar con su esposa y sacaron un proyecto llamado Plantamos. Así empecé esta relación con él para sacar música en cantidades limitadas. Después de este, también sacamos solo 100 copias del siguiente. Se vendió rapidísimo, lo cual me alegró muchísimo, porque era un proyecto nuevo. La gente no iba a querer darle apoyo de inmediato, pero pasó y me emocionó bastante.

También durante la pandemia, fuimos a grabar a una mina, una cueva, para un disco de Los Mundos. Yo fui el fotógrafo de la sesión, mientras alguien grababa video. Hicimos este disco que se puede intercambiar, “En Vivo del Centro de la Tierra”. Todas las fotos las tomé yo, menos una, la del paisaje, que tomó Antunes, el baterista. Así empezamos con estas colaboraciones. Este sí tuvo 300 copias. Esa colaboración también pasó desde el principio con Hole Records.

Así, empezamos a sacar estos discos colaborativos, ediciones más limitadas. La idea no era sacarlos de manera limitada, sino por la realidad de que era la pandemia, no había tanto dinero, y de alguna manera queríamos seguir sacando cosas, pero también venderlas realístimente para que no se quedaran. No tiene nada de malo sacar 100 copias, y si se venden y el artista quiere sacar más, siempre lo hacemos. Pero que los artistas sientan que el disco se vendió y si quieren sacar algo nuevo. Casi siempre me dicen: "Saquemos algo nuevo", para que se sienta ese espíritu de poder hacerlo.

Para responderte la otra pregunta, noto que ha crecido mucho el interés de las bandas en sacar cosas físicamente. La semana pasada fui a una feria de bandas locales y todas tenían CDs. Me dio mucha alegría ver que la gente se da cuenta de que hay que transformar un poco el apoyo. Que la gente no solo espere ir al show gratis o solo a ver, sino que sienta esta conexión genuina de sentirse bien al apoyar a una banda, de querer pagar por ir a verlos. Veo que ha avanzado muchísimo más el interés no solo de las bandas, sino también el apoyo de la gente. La gente quiere ir al show y comprar el merch, la camisa, el tote bag, todo eso.

Y sobre los lanzamientos futuros, ¿qué nos puedes contar

JM: Mientras trabajo y empaco cosas, uno de los discos que más escucho es de Rolando Chía, un guitarrista modular y compositor con muchas piezas microtonales y diferentes. Empecé a hablar con Rolando y me di cuenta de todo el material que tiene de proyectos electrónicos, de electroacústica, microtonales, de sonidos concretos. Dentro de unos meses vamos a anunciar un compilado de dos proyectos que Rolando tenía en los noventa. Lo bonito de este disco es que lo sacaron en un label mexicano llamado Al-Ejandra, con "A-L-Ejandra" separado. Es un disco increíble y fue uno de los primeros sellos independientes de aquí de México. A finales de los noventa, por todo lo que estaba pasando en el mundo, Rolando empezó a sacar sus propios cassettes. Hizo dos lanzamientos: Producto Interno Bruto (Batelages) y Entrega. Cassettes de los que solo salieron 110 copias y 100 copias, respectivamente. Nadie sabía que existían. Sin embargo, el año pasado encontramos una caja de estos discos y empezamos a distribuirlos alrededor del mundo. Varias distribuidoras los tomaron. Son copias originales que no se vendieron bien en su momento, pero ahora tienen un auge muy bueno en plataformas como Soundohm y similares. Esos dos cassettes de los noventa los vamos a sacar en vinilo, será un disco doble.

El otro, del cual solo tengo el test pressing, al igual que el de Rolando, será el primer compilado de música electroacústica de Centroamérica. Eso me da una alegría tremenda porque una de las cosas que más me duelen, como te conté al principio, es que la mayoría de la gente no sabe nada sobre la región de Centroamérica. Fuimos países que nos queremos mucho ahí en Centroamérica, pero lamentablemente la mayoría del tiempo solo escuchan noticias horribles sobre nuestra región. Este será el primer compilado en cualquier formato que ha existido de música experimental en Centroamérica, y el primero de electroacústica contemporánea. Estoy muy emocionado. Será un volumen 1, y después sacaré un volumen 2.

Va a haber bandas en el mismo plano cartesiano que Diles Que No Me Maten o Unperro Andaluz. Seguiremos sacando cosas así. También sacaremos dos discos de pop, uno de pop experimental y otro casi puro pop en el sello. La idea es ofrecer un poco de todo. Quiero que la mayoría de la gente que escucha esta música se dé la tarea, poco a poco, de decir: "Esto lo sacó Aurora Central, a ver qué tal". Si les gustó el de Mabe, que vean a qué suena el de Unperro Andaluz.

Estamos trabajando en varios más: un disco nuevo de Concepción, al menos dos releases de cassettes este año, un disco nuevo de Mabe Fratti, y dos reediciones en vinilo. Por ahí va el panorama.