Alvaro Daguer - Paisajes en tensión: Sonidos y territorio en el valle del Choapa
Álvaro Daguer Ahumada (Santiago, 1978) tiene una larga trayectoria en el terreno de la música experimental con proyectos como A Full Cosmic Sound, Glorias Navales, La Banda’s, entre otros. Además, desde el año 1998 se ha dedicado al desarrollo, ejecución y reflexión en torno a las prácticas socio-espaciales, con especial énfasis en aquellas que se articulan a partir del sonido. El año pasado presentó su proyecto de grado como Magíster en Prácticas Socioespaciales por la Universidad de Las Américas, titulado “Paisajes en tensión: sonido y territorio en el Valle del Choapa” (editado como disco por ETCs records), el cual recoge y trabaja sonidos provenientes de los espacios que Henri Lefebvre define como percibido, concebido y vivido. En esta nota, Dague presenta el concepto y algunas de las evidencias de esa investigación.
En diálogo con los aportes de Néstor García Canclini, la hibri-sonoro-culturalidad se inscribe en los procesos de hibridación cultural, entendidos como cruces, superposiciones y reconfiguraciones entre tradiciones y modernidades, saberes locales y flujos globales (García Canclini, 1989). En este marco, el sonido funciona como un espacio de intercambio cultural, a veces involuntario donde prácticas rurales, urbanas, rituales, populares, mediáticas y tecnológicas se intersectan, dando lugar a formas sonoras que no pertenecen exclusivamente a una sola cultura ni a un único territorio.
A su vez, el concepto se articula con la noción de producción del espacio desarrollada por Henri Lefebvre, en tanto las prácticas sonoras participan activamente en la construcción del espacio percibido, concebido y vivido[1]. Desde esta mirada, los sonidos no solo ocupan un territorio, sino que lo producen, lo tensionan y cargan de significado, configurando espacios acústicos que pueden expresar relaciones de poder, memorias colectivas, disputas simbólicas y modos de habitar. Ceremonias, ritos, fiestas, conciertos, manifestaciones y acciones sonoras pueden entenderse, así, como formas de producción sonora del territorio.
En esta misma línea, el antropólogo social chileno Daniel González, en el marco de su trabajo en el Museo Campesino en Movimiento (MUCAM), vincula el concepto a una “agrupación social y cultural del sonido”. Un ejemplo de ello es el Canto a lo Divino, donde las prácticas sonoras se organizan según entonaciones y procedencias geográficas, configurando un orden geo-sonoro-socioespacial. Las distintas entonaciones que abarcan un amplio territorio entre el río Choapa y el río Tinguiririca evidencian cómo el sonido expresa culturas situadas, pero también cómo estas prácticas se mantienen en constante transformación, influenciadas por factores locales, regionales y globales (González, MUCAM).
Partitura de la visualización del sonido en el espacio imaginario